
Redacción Ecos del Rosario Digital
El departamento de Cundinamarca volvió a consolidarse como el epicentro de la movilidad nacional durante el reciente puente festivo del Día de la Ascensión.
Con una proyección que superó los dos millones de vehículos transitando por sus principales corredores viales, el territorio departamental vivió jornadas de alta intensidad del tráfico que pusieron a prueba las estrategias viales de las autoridades locales y regionales.
El plan especial, coordinado por la Gobernación de Cundinamarca y la Secretaría de Movilidad Contemporánea, se desplegó con el objetivo no solo de agilizar el flujo de viajeros, sino de mitigar los puntos críticos históricos que suelen ahogar los accesos a la capital de la República.
Los puntos críticos bajo la lupa:
El verdadero reto de la jornada se concentró en corredores específicos donde convergen el turismo y el tráfico intermunicipal. El municipio de Soacha lideró las estadísticas con una proyección de más de 165.000 automotores transitando por sus vías, una situación agravada estructuralmente por la reducción de carriles derivada de las obras de TransMilenio en sectores neurálgicos como Maiporé y la zona de la 3M en la Autopista Sur.
Por su parte, el corredor La Mesa – Girardot no se quedó atrás, registrando el tránsito de aproximadamente 132.000 vehículos. La alta afluencia en esta zona obligó a la implementación de medidas operativas drásticas como el reversible continuo desde Apulo hasta Mosquera durante el denominado «Plan Retorno» del lunes festivo, buscando priorizar el ingreso hacia Bogotá.
A diferencia de los operativos tradicionales de años anteriores, la gestión vial de este puente festivo destacó por una fuerte apuesta tecnológica. La articulación institucional —que involucró al Ministerio de Transporte, la Policía Nacional (Ditra) y la Agencia Regional de Movilidad— se respaldó en el monitoreo aéreo en tiempo real mediante el uso de drones en peajes complejos como Chusacá y la glorieta de Toreros en Mosquera.
Asimismo, herramientas digitales de análisis predictivo como el Portal Datos360 y convenios de tráfico con plataformas como Waze permitieron a los usuarios monitorear el «tablero de velocidades» y buscar rutas alternas para sortear los embotellamientos.
Aunque las restricciones de carga para vehículos de más de 3.4 toneladas y el estricto cumplimiento del Pico y Placa Regional en los nueve ingresos a Bogotá ayudaron a ordenar la entrada de viajeros en las franjas horarias establecidas, el balance deja sobre la mesa los debates de siempre.El flujo masivo de más de dos millones de vehículos evidencia que la infraestructura vial de Cundinamarca y su conectividad con Bogotá siguen operando al límite.
Si bien los planes de contingencia salvan el fin de semana, la necesidad de consolidar macroproyectos de movilidad sostenible y ampliaciones viales definitivas sigue siendo la principal tarea pendiente para el desarrollo de la región central del país.
El ciudadano cumplió con salir; las autoridades cumplieron con vigilar, pero el asfalto sigue pidiendo un respiro a gritos.
