El último viaje de la Cantadora Mayor: Adiós a Totó la Momposina

Redacción Ecos del Rosario Digital

El folclor colombiano y la identidad sonora de América Latina han perdido a su brújula flotante. Sonia Bazanta Vides, inmortalizada en la memoria universal como Totó la Momposina, falleció este domingo 17 de mayo a los 85 años de edad en Celaya, México, a causa de un infarto agudo de miocardio, según confirmó su familia en las últimas horas.

Con su partida física se cierra uno de los capítulos más vigorosos, dignos y revolucionarios de la música tradicional de nuestro país.

Nacida el 1 de agosto de 1940 en Talaigua Nuevo (Bolívar), en el corazón de la Depresión Momposina, Totó no solo heredó la música; la encarnó como un acto de resistencia y salvaguardia.

Hija de una dinastía de cantadoras, bailarines y musicantes, su vida estuvo marcada por el nomadismo cultural al que la violencia bipartidista empujó a su familia, obligándola a refugiarse en Bogotá durante la década de los cincuenta.

Fue precisamente en la capital del país donde su propuesta artística maduró, tejiendo un puente indestructible entre la herencia afroindígena de las riberas del río Magdalena y los escenarios urbanos. ​

«La nuestra es una música de verdad, que no miente. Es como el tambor, que a todo el mundo le llama y no sabe la razón, y es porque uno primero lo escuchó en el vientre de su madre: tam-tam, tam-tam», solía recordar la maestra al explicar la mística de su arte.​

Embajadora de la identidad nacional:

​A lo largo de más de seis décadas de trayectoria, Totó la Momposina llevó la cumbia, el bullerengue, el mapalé, la chalupa y el porro a rincones del planeta que ni siquiera imaginaban el calor del Caribe.

Desde sus circuitos europeos en los años setenta, pasando por su histórica presentación en Estocolmo durante la entrega del Premio Nobel de Literatura a Gabriel García Márquez en 1982, hasta sus colaboraciones con sellos internacionales como Real World Records de Peter Gabriel, la maestra demostró que lo local es universal cuando se canta con honestidad.

Su discografía y ejecuciones le valieron el Premio a la Excelencia Musical de la Academia Latina de la Grabación (Latin Grammy) en 2015, así como el título de Doctora honoris causa en Educación por la Universidad Pedagógica Nacional en 2017, reconociendo su labor como etnomusicóloga empírica y guardiana de la tradición oral.

​Tras un retiro definitivo y entrañable de las tablas en septiembre de 2022 (siendo su última aparición en el Festival Cordillera en Bogotá), la salud de la cantadora mayor empezó a experimentar un deterioro neurológico y físico progresivo.

De acuerdo con las declaraciones de su hijo, Marco Vinicio Oyaga, los últimos meses de la artista transcurrieron bajo cuidados paliativos en territorio mexicano, rodeada del afecto íntimo de sus nietos e hijos, en un tránsito que su familia describió como «tranquilo y en paz».​

El vacío que deja Totó la Momposina es inmedible, pero su legado permanece blindado al olvido en las nuevas generaciones de músicos independientes, folcloristas y cantadoras que hoy sostienen las maracas y los cueros gracias al camino que ella misma desbrozó a golpes de tambor.​

El Ministerio de la Cultura y las autoridades distritales confirmaron que los restos mortales de la maestra serán trasladados a Bogotá el próximo 27 de mayo, donde se le rendirá un sentido homenaje póstumo de cuerpo presente en el Capitolio Nacional.

Colombia despide a su reina de piel morena y hombros de maraca; la mujer que nos enseñó a escuchar el latido de la tierra.

Que vuele alto, maestra.