Parroquia Nuestra Señora del Rosario de Anolaima, recaudo mas de tres millones de pesos, en Solidaridad con las Víctimas del Terremoto

En un emotivo acto de fe y generosidad que ha conmovido a la comunidad de Anolaima, la Parroquia Nuestra Señora del Rosario anunció hoy el resultado de la colecta especial realizada en beneficio de las víctimas del reciente y devastador terremoto.​

La Santa Misa, que fue presidida por el párroco del municipio, el Padre Javier Orjuela, se convirtió en un faro de esperanza y oración para aquellos que lo han perdido todo a causa de la catástrofe natural. La comunidad de Anolaima respondió de manera positiva y masiva, llenando el templo con fervientes oraciones y un espíritu inquebrantable de generosidad.​

Durante la eucaristía, dedicada especialmente al Señor de los Milagros para pedir por la salud y la fortaleza de los afectados, los feligreses demostraron una vez más la profundidad de sus valores cristianos y su compromiso con el prójimo. El Padre Orjuela, en su homilía, hizo un llamado a la unidad y a la compasión, recordando a todos los presentes la importancia de tender una mano amiga en momentos de profunda necesidad.

​El resultado de esta conmovedora muestra de solidaridad fue una ofrenda total de $3’335.000 (Tres millones trescientos treinta y cinco mil pesos). Esta generosa suma representa no solo un alivio económico directo para las víctimas, sino también un mensaje poderoso de que no están solos en este doloroso camino.​

La Parroquia de Nuestra Señora del Rosario ha expresado su más sincero agradecimiento a cada una de las personas que contribuyeron con sus donaciones y oraciones. En un comunicado, la parroquia reiteró su compromiso de continuar unidos en la fe y la esperanza, y aseguró que el valor total de la ofrenda será entregado con total transparencia y agilidad a través de los canales de solidaridad que se han abierto específicamente para este fin.​

Esta destacada muestra de generosidad por parte de la comunidad de Anolaima reafirma la importancia de la fe y la unión en tiempos de crisis, y sirve como un recordatorio de que, incluso en los momentos más oscuros, la luz de la compasión y la solidaridad siempre puede brillar con fuerza.