Golpe al Microtráfico y el Reto de la Seguridad Vial​

La reciente incautación de 412 kilogramos de marihuana en el sector de El Paso (Ricaurte) no es solo una cifra estadística para el departamento; es un alivio directo para los entornos escolares y parques de Cundinamarca.

La gestión del gobernador Jorge Emilio Rey, en articulación con la Policía de Tránsito, pone sobre la mesa tres puntos críticos para el análisis:​

1. El Blindaje de los Entornos Educativos​La salida de circulación de 400.000 dosis representa un impacto preventivo real. Al interceptar este cargamento avaluado en $1.000 millones, se debilita la cadena de suministro que alimenta el microtráfico en las zonas urbanas, protegiendo la integridad de niños y jóvenes, quienes son el objetivo principal de estas redes criminales.​

2. La Sofisticación del Crimen: El «Gemeleo»​Resulta alarmante la confirmación del incremento en la modalidad de suplantación de placas o «gemeleo». Este fenómeno no solo busca evadir controles de transporte de sustancias, sino que pone en jaque la seguridad ciudadana general, al dificultar la trazabilidad de vehículos en las vías departamentales. La alerta emitida por el mandatario exige una actualización tecnológica en los puestos de control para detectar estas irregularidades en tiempo real.

​3. Cundinamarca como Corredor Estratégico​Con cerca de 2,5 toneladas de estupefacientes incautadas en lo que va de 2026, queda claro que el departamento sigue siendo un corredor crítico para el tráfico de drogas. Si bien la operatividad ha sido efectiva, el hecho de que los sospechosos lograran huir hacia zonas boscosas subraya la necesidad de reforzar la presencia de unidades de respuesta rápida en sectores de difícil topografía.​

El operativo en Ricaurte es un éxito táctico necesario. Sin embargo, el verdadero desafío para la administración departamental será mantener este ritmo de interceptación ante un crimen organizado que, como demuestra el «gemeleo», no deja de innovar para vulnerar la ley.